De la lista de faltas al pedido: qué compra el centro y qué repone la familia
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Si llevas el banco de libros de tu centro, esto es para ti.
Acaba la devolución y tienes la lista. Tantos ejemplares de este ISBN, tantos del otro.
Esa lista no es el pedido. Entre una cosa y la otra hay dos cosas que separar, y una tercera que se mueve hasta septiembre. Y si te sirve de consuelo, a nadie le cuadra a la primera.
Lo primero: lo que tiene que reponer la familia
En la lista están mezclados los que no han vuelto, los que han vuelto deteriorados por un uso incorrecto y los que han cumplido su vida.
No son lo mismo. Y el que devuelven en peor estado es siempre el que costaba más. Nadie sabe por qué.
Los primeros llevan reposición. Pero eso no los quita del pedido de golpe: si al final no se reponen, los acaba comprando el centro.
Por eso conviene tener esa revisión hecha antes de pedir, y saber qué parte está pendiente de reponer y cuál no. Si se pide todo junto, el pedido sale inflado. Si no se cuenta nada, en septiembre falta.
Lo segundo: si el centro sigue con el mismo libro
Antes de contar nada, hay que saber qué material se va a usar el curso que viene.
Y ojo con una idea extendida: que la editorial saque edición nueva no obliga a cambiar. Si el centro decide seguir con el lote que tiene, los ejemplares valen.
Lo que invalida un ejemplar es que el centro adopte otro libro. Y esa decisión es del centro, no de la editorial.
Ahí la diferencia no es de tres o cuatro ejemplares: es entre reponer unos pocos y comprar el curso entero.
Lo que se mueve hasta septiembre
La matrícula. Los números de junio no son los de septiembre. Y si un profesor dice que este año no va a pedir libro, cuéntalo igual. En octubre lo pedirá.
Las optativas. Un grupo de doce puede ser de veinte, y esos ocho no estaban en ninguna cuenta. Lo contamos entero en optativas y pendientes.
Y los traslados, que a veces aparecen cuando ya has repartido. Ese caso lo vemos en llega un alumno a mitad de curso.
Cada una de esas cosas tiene su vía dentro del programa. Lo que no siempre está resuelto es conseguir pocos ejemplares sueltos y rápido, que es donde solemos entrar nosotros.
Y entonces sí, el pedido
Lo que queda después de separar todo eso es lo que hay que comprar.
Vale como la tengas. Un Excel, una lista a mano o una foto.
Mándanosla a hola@booky.es y te decimos qué hay usado, a qué precio, y qué habría que traer nuevo.
Y el calendario del curso, para imprimir y tener en la mesa: qué toca cada mes y qué fechas no se pueden pasar. Hay una guía por comunidad: la del banco de libros de Navarra y la del Banco de Recursos de Cantabria. Te la mandamos en PDF.
En Booky trabajamos con centros educativos. Servimos la reposición del banco de libros con el máximo posible de ejemplares usados, y completamos con nuevo lo que se pueda conseguir.
Emitimos factura electrónica a la administración si la necesitáis, y todo el pedido va en un solo envío y una sola factura.
Y compramos libros de texto que ya no se usen.
Mándanos la lista a hola@booky.es y te decimos qué tenemos.